México, 2015
Hola de nuevo, estimado lector.
¿Creíste que, como ya terminamos la parte axiológica del libro antiguo, no habría más entradas en el blog? Pues te equivocaste; la investigación sobre el libro antiguo es una linea muy basta y ofrece mucha tela de dónde cortar. Un claro ejemplo es la presente entrada, la cual tuvo su origen en las siempre presentes comparaciones del libro impreso contra el libro digital. Lo se, lo se, eso no tiene una relación directa con el libro antiguo, puesto que la comparación casi siempre se relaciona con el libro impreso moderno.
Pues bien, sin intentar hacer una apología del libro impreso antiguo frente al digital, puedo decir, sin temor a equivocarme, que el libro impreso antiguo (y pongan mucha atención en la relevancia del adjetivo "impreso") se erige como un fuerte bastión frente al libro digital que aparentemente gana terreno en el mercado editorial. Solo basta hacer una búsqueda rápida en San Google* con los términos "feria del libro antiguo" para que, en menos de un segundo se desplieguen cerca de 578,000 resultados; y si delimitamos más la búsqueda, agregando "México", como término de búsqueda, nos topamos con la nada despreciable cantidad de 405,000 resultados; finalmente, si colocamos el presenta año (2015) obtenemos 313,000 resultados, número aún considerable.
Estas cifras se pueden comparar con las arrojadas en el mismo buscador, pero relativas a las ferias de libros digitales, en donde se aprecian los siguientes resultados: feria del libro digital, 848,000; feria del libro digital México, 620,000; y feria del libro digital México 2015, 730,000. Como podrá notar, apreciable lector, este simple ejercicio muestra una tendencia a la alza del libro digital frente al impreso antiguo, pero que no cunda el pánico, no todo está perdido.
Al respecto, circulan diferentes artículos en Internet que hablan sobre el libro impreso antiguo como objeto de deseo por parte de coleccionistas y público en general (1) (2). En este punto, resulta muy importante hacer una acotación basada en entradas anteriores, ¿puedes adivinar cuál será mi argumento?... Venga, te espero... ¿Listo? ¡Efectivamente! (Jaja, el blog debería llamarse "Las pistas de Book") Como ya hemos señalado, el libro antiguo, en el mercado anticuario no necesita haberse constituido en el periodo establecido por los académicos, sino cumplir con ciertos elementos, como años de "vida" (100 años en adelante), primeras ediciones, firmas de autores (a ver, qué e-book tiene la firma autógrafa de Carlos Fuentes, Julio Cortazar, o cualquier otro de los grandes), sin mencionar el sentido de apropiación que tiene el libro impreso frente al digital.
Por tanto, considero que el libro impreso seguirá conviviendo con el libro digital durante un largo periodo. Pero ¿es ese el futuro del libro impreso? ¿Convertirse en un objeto de colección destinado para unos cuantos? El tiempo lo dirá.
Un afectuoso saludo, estimado lector.
Espero que sigas visitando este blog y te animes a dejar algún comentario.
Nota
* La búsqueda se realizó el 24 de noviembre del 2015, evidentemente los datos variarán con el paso del tiempo.

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