lunes, 23 de noviembre de 2015

El libro antiguo como bastión de lo impreso

García López Jorge Alberto
México, 2015

Hola de nuevo, estimado lector.

¿Creíste que, como ya terminamos la parte axiológica del libro antiguo, no habría más entradas en el blog? Pues te equivocaste; la investigación sobre el libro antiguo es una linea muy basta y ofrece mucha tela de dónde cortar. Un claro ejemplo es la presente entrada, la cual tuvo su origen en las siempre presentes comparaciones del libro impreso contra el libro digital. Lo se, lo se, eso no tiene una relación directa con el libro antiguo, puesto que la comparación casi siempre se relaciona con el libro impreso moderno.

Pues bien, sin intentar hacer una apología del libro impreso antiguo frente al digital, puedo decir, sin temor a equivocarme, que el libro impreso antiguo (y pongan mucha atención en la relevancia del adjetivo "impreso") se erige como un fuerte bastión frente al libro digital que aparentemente gana terreno en el mercado editorial. Solo basta hacer una búsqueda rápida en San Google* con los términos "feria del libro antiguo" para que, en menos de un segundo se desplieguen cerca de 578,000 resultados; y si delimitamos más la búsqueda, agregando "México", como término de búsqueda, nos topamos con la nada despreciable cantidad de 405,000 resultados; finalmente, si colocamos el presenta año (2015) obtenemos 313,000 resultados, número aún considerable. 

Estas cifras se pueden comparar con las arrojadas en el mismo buscador, pero relativas a las ferias de libros digitales, en donde se aprecian los siguientes resultados: feria del libro digital, 848,000; feria del libro digital México, 620,000; y feria del libro digital México 2015, 730,000. Como podrá notar, apreciable lector, este simple ejercicio muestra una tendencia a la alza del libro digital frente al impreso antiguo, pero que no cunda el pánico, no todo está perdido.



Al respecto, circulan diferentes artículos en Internet que hablan sobre el libro impreso antiguo como objeto de deseo por parte de coleccionistas y público en general (1) (2). En este punto, resulta muy importante hacer una acotación basada en entradas anteriores, ¿puedes adivinar cuál será mi argumento?... Venga, te espero... ¿Listo? ¡Efectivamente! (Jaja, el blog debería llamarse "Las pistas de Book") Como ya hemos señalado, el libro antiguo, en el mercado anticuario no necesita haberse constituido en el periodo establecido por los académicos, sino cumplir con ciertos elementos, como años de "vida" (100 años en adelante), primeras ediciones, firmas de autores (a ver, qué e-book tiene la firma autógrafa de Carlos Fuentes, Julio Cortazar, o cualquier otro de los grandes), sin mencionar el sentido de apropiación que tiene el libro impreso frente al digital.

Por tanto, considero que el libro impreso seguirá conviviendo con el libro digital durante un largo periodo. Pero ¿es ese el futuro del libro impreso? ¿Convertirse en un objeto de colección destinado para unos cuantos? El tiempo lo dirá.

Un afectuoso saludo, estimado lector.
Espero que sigas visitando este blog y te animes a dejar algún comentario.

Nota
* La búsqueda se realizó el 24 de noviembre del 2015, evidentemente los datos variarán con el paso del tiempo.

El valor económico del libro antiguo

García López Jorge Alberto
México, 2015

Muy buenas noches, de nuevo (hoy tengo ganas de escribir, aparentemente).

Para finalizar la somera (ligera, superficial, sin profundidad) divulgación (que no divagación) sobre los estudios que hay acerca de la axiología (ya lo habíamos visto, ¡recuerdalo!) del libro antiguo, culminaremos con el valor económico del libro antiguo... Hasta te brillaron los ojitos.




Pues bien, como señalé en el post anterior, hay pocos estudios académicos que se refieran al valor económico actual del libro antiguo; si bien, existen estudios sobre el comercio y las rutas comerciales del libro antiguo, estos no nos reflejan el valor actual del libro y dudo que algún librero anticuario acepte maravedíes o pesos de plata y oro común como pago.... ¡O quizá si! Lástima que no tenga de esos... Pero bueno, uno de los investigadores más reconocidos en el mundo del libro antiguo, el Dr. Pedraza Gracia, ha realizado investigaciones al respecto, llegando a conclusiones tan interesantes como relativas.

Por una parte, a raíz de sus investigaciones, ese autor expone que en el mundo del comercio del libro, el libro antiguo no necesita ser antiguo... ¡Y tampoco libro! Esto se explica después de entender que se pueden vender "como libros" documentos de diversa índole, como cartas, documentos cartográficos, diarios, entre una gran variedad; por otra parte, como habíamos delimitado en otros apartados, en el mundo académico se considera al libro antiguo como aquel que va de la imprenta de tipos móviles hasta la mecánica, sin embargo, para los anticuarios y coleccionistas, el libro antiguo puede considerarse como tal si tiene 100 años o más, o si se trata de primeras ediciones difíciles de conseguir.

Estas características abren un mundo de posibilidades para la tasación del libro antiguo... ¡Oh! Había olvidado definir qué es la tasación; en términos llanos, tasar es poner un precio a algo. Sin embargo este proceso no es tan simple como se expone y, en el mundo del libro antiguo debe tenerse en consideración que dicho proceso se realiza, cuando menos, dos veces, el primero en el momento de su venta original, y el segundo en el momento posterior (1).

De tal manera, para realizar el proceso de tasación, según el autor del artículo, se deben seguir los siguientes pasos (Para un análisis más detallado visita el siguiente link):

1. Identificar la obra y la edición
2. Valorar el autor
3. Valorar la obra
4. Valorar la edición
5. Identificar el lugar de publicación
6. Identificar la lengua
7. Valorar la tipografía
8. Valorar las ilustraciones
9. Hacer un análisis de mercado
9. Definir el precio del ejemplar
10. Realizar y entregar un informe final

Como se puede ver hasta aquí, es evidente que todos los valores de los que hemos hablado se relacionan y complementan, por lo cual considero que no es posible comprender en su totalidad al libro antiguo sin hacer caso a estos cuatro elementos axiológicos que hemos identificado. Sin embargo, como mencioné en las primeras entradas, esto no es, ni de lejos, una postura última, sino que esta abierta al dialogo para que, con los interesados podamos construir una mejor idea sobre el libro antiguo.

¡Hasta la siguiente entrada!
Un saludo.

Bibliografía consultada:

Pedraza Gracia, J. M. (2003) "Algunas reflexiones sobre la tasación del libro antiguo como actividad documental" en Anales de documentación. [revista en internet] (6). Disponible en <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=63500614> [Fecha de consulta 15 del 09 2015]

El valor cognoscitivo del libro impreso antiguo

Muy buenas noches, estimado lector.

En entradas anteriores hemos hablado un poco sobre el valor patrimonial del libro impreso antiguo, así como de su valor estético. Por consiguiente es momento de abordar al libro antiguo desde su valor cognoscitivo. Pero, como has demostrado ser un lector muy inquisitivo, seguramente ya estas formulando la siguiente pregunta: ¿qué rayos es este valor y a qué se refiere? Bueno, en realidad yo también me sorprendí un poco al explorar este valor. 

Es interesante que muchas de las investigaciones que se realizan en torno al libro antiguo se hacen conforme a los valores que ya hemos platicado, dejando de lado el valor cognoscitivo (lo cual, como veremos, es bastante sorprendente) y el valor económico (eso es todavía más sorprendente, pero quizá se explique por el hecho de que las investigaciones surgen de esferas académicas, más que de los comerciantes del libro antiguo). Por tanto, veamos qué es eso del llamado valor cognoscitivo.

La explicación, como siempre, es muy simple (¿y entonces para qué complicarlo tanto con palabras rebuscadas? para eso no tengo una respuesta). Su valor cognoscitivo reside en la potencialidad de la información contenida en esos libros para poder crear y recrear nuevos conocimientos. En un principio esta idea podrá parecer difícil de creer, pues ¿cómo un libro del siglo XVIII puede contener información relevante y pertinente para las investigaciones de este deslumbrante siglo de lo efímero? Evidentemente dicha información no contendrá las respuestas para develar los misterios de la física de la relatividad, ni mucho menos contendrá un enlace para visitar la deep web o las facturas de pago de "cierta casa blanca" que "no es" de cierto "mandatario" mexicano sino de su esposa. Pero, a pesar de todo ello, existen investigaciones de tipo históricas, filológicas (¡orale! ¿qué es eso? -visita el link), hermenéuticas, teológicas, entre otras ciencias apantalladoras (Comercial- como la Ciencia de la información documental) que se basan en el conocimiento ahí vertido.

Hasta aquí la entrada de hoy. Como podrás notar, amigo lector, este post es muy breve, ello se debe a que es un tema que se ha estudiado poco, y sin embargo es tema de mi propia investigación, por lo que en breve seguiré añadiendo entradas al respecto.
Un muy cordial saludo =)

Bibliografía
Nop, hoy no hay D=

El valor artístico-estético del libro impreso antiguo

Por García López Jorge Alberto
México, 2015

Recibe un cordial saludo, amigo lector.

El tema que hoy nos ocupa es sumamente agradable, pues trata sobre los elementos artísticos y estéticos del libro impreso antiguo. Se que algunos se preguntara ¿pero qué hace un libro impreso antiguo en una estética? Pues no, mi amable egresado de la academia de lupe, no me refiero a esa estética, sino a la estética entendida como la disciplina dedicada al estudio de la belleza y los fundamentos filosóficos del arte (lo que es no tener nada qué hacer, je broma, broma).

 Linea del tiempo: arte

Pues bien, estos elementos propios de libro, se relacionan, evidentemente, con los diferentes movimientos artísticos de diferentes épocas. Así, si consideramos que el libro impreso antiguo inicia desde mediados del siglo XV y culmina su etapa a principios del siglo XIX (1), podemos observar que el libro impreso antiguo se ve influenciado por diferentes corrientes artísticas: el renacimiento (quattrocento, cinquecento y manierismo), el barroco, el rococó, y el neoclasicismo.


Todas estas corrientes artísticas se ven reflejadas en los diferentes elementos artísticos del libro antiguo. Los más evidentes son la encuadernación y las ilustraciones (2), pero no son los únicos, pues también encontramos diferentes tipos de grabados, ya sea en la portada o en el interior, e incluso retratos de personajes reales; todos estos grabados se realizaban según diversas técnicas, pudiendo ser en madera (xilográficos) o en metal (calcográficos). Otro elemento estético se encuentra en la tipografía (las letritas, pues), así como en las letras capitulares (la letrota de inicio). Además, las orlas y viñetas también dan valor artístico al libro antiguo impreso. Sin olvidar, claro está el propio contenido de la obra, es decir, lo que está escrito, pues en muchas ocasiones se acompañan de poemas u otros estilos literarios.





Es necesario recordar que el libro impreso antiguo se desarrolla a lo largo de casi tres siglos, periodo en el cual fue refinando su arte para llegar a convertirse en objetos de gran belleza. Además, es muy interesante observar que muchos de estos movimientos tienen su origen en Italia, pero, al igual que la imprenta de tipos móviles metálicos de Gutenberg, se fue expandiendo por Europa, llegando hasta lo que hoy conocemos como América.

No podemos terminar la entrada del día de hoy sin mencionar a uno de los grabadores más importantes y emblemáticos de la época: Alberto Durero. Este alemán fue uno de los más grandes impulsores de la pintura y el grabado renacentista y algunas de sus obras se encuentran en los libros impresos antiguos.

Pues hasta aquí la entrada de hoy. Un saludo, amigo lector, no olvides dejar tus comentarios para que podamos enriquecer el estudio de divulgación del libro antiguo. Hasta la siguiente =).


Bibliografía consultada

1. García Aguilar, I. (2011) Secretos del estante: elementos para la descripción bibliográfica del libro antiguo. México: UNAM; IIBI

2. Cruz García S. A. (2009) "La importancia de la difusión del libro antiguo" en Biblioteca Universitaria [Revista en internet] vol. 12 (1). Disponible en <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28512659004> [Fecha de consulta 20-09-2015]

jueves, 5 de noviembre de 2015

El valor patrimonial y cultural del libro antiguo

García López Jorge Alberto
México, 2015

 Patrimonio bibliográfico


Bienvenido estimado lector.

En la entrada de hoy explicaremos lo que se entiende por "valor patrimonial y cultural" del libro impreso antiguo. Como observamos en entradas anteriores el "valor" es la relación que existe entre el sujeto (o sea, nosotros) y la cosa deseada (es decir, el libro impreso antiguo). Entonces, si entendemos que el libro impreso antiguo es la cosa deseada, falta especificar cuál es "la relación" de la que se habla.

Aquí, es necesario definir claramente qué es el patrimonio. Esta definición permite establecer la relación que tendremos con nuestro objeto deseado. Fácilmente podemos entender al patrimonio como un conjunto de bienes adquiridos. De esta manera, tu, lector, a lo largo de tu vida, construyes un patrimonio; en este mismo sentido, las naciones y en general el mundo, van constituyendo su propio patrimonio, a medida que pasa el tiempo. Un aspecto muy interesante es que tanto el patrimonio que tu y yo estamos haciendo, como el patrimonio que los países y el mundo resguardan son susceptibles de heredarse.

Esto puede sonar muy bonito, hasta que se entiende que dicha valoración presenta dos caras de una misma moneda; por una parte, tenemos derecho a que se nos legue el patrimonio, ya no digamos de los individuos que nos antecedieron, sino de la sociedad que conformamos; pero al mismo tiempo adquirimos la obligación de preservarlo para las siguientes generaciones. Efectivamente, este proceso, como cualquier otro implica el intercambio de obligaciones por derechos y viceversa.

Por su parte, la cultura, más allá de cualquier entendimiento abstracto, se refiere a las relaciones mantenemos diariamente, y que conforman el llamado "tejido social", es decir, ¡todos los días estamos inmersos en la cultura!. De tal manera, Cruz García nos ayuda a congeniar al patrimonio con la cultura, al mencionar que "Las formas visibles de la cultura, monumentos, libros y obras de arte son tan preciosas que los pueblos tienen la responsabilidad de asegurar su protección.” (Cruz García, 2009: 45). De esta manera, resulta muy sencillo exponer al patrimonio cultural como aquellos objeto y/o bienes materiales o inmateriales, producto de una sociedad, que son susceptibles de conservarse y heredarse. Uno de estos objetos, claro esta, es el libro impreso antiguo.

Así, el libro impreso antiguo, entendido como objeto patrimonial posee diferentes marcas de propiedad, producto de su devenir histórico, y que dan cuenta de los derroteros del propio libro, es decir, dichas marcas de propiedad suele expresar "como le fue en la feria" a ese libro. De tal manera, García Aguilar, una estudiosa del libro antiguo describe las "marcas de propiedad", siendo:

Las marcas de propiedad: 


1. Marcas de fuego: “Esta conjunción de marcas […]  testimonia el movimiento que ciertos libros tuvieron entre las diferentes bibliotecas coloniales […]”
Existen diferentes dos tipos de marcas de fuego:
1.1 Epigráficas; ej. La “A” de los Agustínos
1.2 Figurativas; ej. Las cinco llegas de los franciscanos 2.







2. Ex Libris: “Esta marca significa principalmente dos cosas: la acreditación de la propiedad y el señalamiento de la cultura libresca, y se refiere a una marca de posesión impresa. 








3. Sellos 
3.1 De tinta 
3.2 De placa 
3.3 En seco 
3.4 De tinta grasa 






4 Anotaciones manuscritas y testigos 
4.1 Las anotaciones manuscritas “representan una de las evidencias históricas presentes en los libros antiguos más ricas e interesantes para la investigación histórica” 
  4.1.1 Señalan la propiedad y procedencia de un objeto 
                4.1.2 Identifica la lectura de un documento 
                4.1.3 De expurgo 
4.2 Testigos: los cuales son “piezas documentales o bibliográficas que se encuentran en el interior de los libros antiguos, y también pueden ser un testimonio de historicidad” (García Aguilar, 2011: 299-312).




Hasta aquí la entrada del día de hoy.
Cualquier duda, comentario, queja, sugerencia o invitación a salir, no dudes en escribir.
¡Un saludo!

Bibliografía consultada

Cruz García, S. A. (2009) “La importancia de la difusión del libro antiguo” Biblioteca Universitaria, vol. 12 (1). Recuperado desde: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28512659004

García Aguilar, I. (2011) Secretos del Estante: elementos para la descripción bibliográfica del libro antiguo. México: IIBI