jueves, 29 de octubre de 2015

¿Qué es un libro antiguo?


Por García López Jorge Alberto

México, 2015


Como estudiosos del libro, solemos incurrir en el mismo error en el que caen muchos académicos -pretenciosos- de cualquier disciplina, y olvidamos, o simplemente dejamos de lado el conocimiento del grueso de a población -como si fuese inferior, que no lo es-, quienes, por diversos motivos, poseen otros conocimientos, muchos de los cuales, con seguridad, se conforman como carencia de los mismos estudiosos que desdeñan el conocimiento de quienes no comparten el mismo interés por estudiar un objeto en particular. Por tanto -con la intención de no repetir dicha falta, aunque dicho sea de paso: "cualquiera comete un error"- nos abocaremos a definir, en palabras simples, lo que se puede entender por libro antiguo.

Primeramente, cabe responder a la consagrada pregunta de quien comienza su acercamiento al mundo del libro antiguo: ¿Un libro antiguo es lo mismo que un libro viejo? Sorprendentemente, la respuesta no es tan sorprendente, siendo: ¡Depende del contexto! Pero ¿qué significa esto? Esto significa que todo depende desde la perspectiva que sea abordado el libro, por tanto, si hablamos del libro antiguo desde una perspectiva de la bibliofilia -la cual, sin coartar los muy respetables gustos individuales, no necesariamente tiene una connotación sexual- y del comercio especializado, se puede entender al libro antiguo como aquel que tiene 100 años o más desde su fecha de edición(1), e incluso, en el mismo contexto, un libro antiguo no tiene que ser ni antiguo, ni libro(2) -ya saben, con dinero baila el libro-. Por otra parte, si nos situamos en un contexto históricamente más amplio, entonces el libro antiguo tiene sus antecedentes más antiguos en las tablillas (de arcilla y de madera), pasando a los rollos o volúmenes, llegando al códice o códex(3) el cual es concebido como tal debido más a su formato que a su técnica de creación; es decir, el códice ya tiene la forma del libro, y puede involucrar desde el manuscrito hasta los impresos en madera o metal. Sin embargo, la perspectiva más aceptada -y decimos "más aceptada" porque suele ser difícil, sino imposible, llegar a un acuerdo unánime- en los círculos académicos -al menos los occidentales-, es la que expone al libro impreso antiguo como aquel que nace a mediados del siglo XV (1450) con la imprenta manual de tipos móviles del alemán Johannes Gutenberg -como si la imprenta xilográfica de los antiguos chinos fuera, como decimos en mi tierra "de chocolate"- y termina con la implantación de la imprenta mecánica (4) dada a principios del siglo XIX (1810) (5)

Es en el primer y último sentido en los cuales se entenderán las subsiguientes entradas del presente blog. Por tanto, entenderemos al libro impreso antiguo desde su perspectiva material, lo cual nos acerca no solo al objeto librario, sino a los que crearon en libro, las intenciones con las que lo hicieron, y, evidentemente, a los que ahora disfrutamos del libro impreso antiguo. Por último, queda poner un ejemplo que permite terminar de entender cuándo un libro impreso es antiguo y cuando es viejo -a menos que, como ya se dijo, el dinero disponga de lo contrario-. 

Los tomos de "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" son libros que se crearon material e intelectualmente en el siglo XVII, lo que los convierte en libros impresos antiguos -huelga señalar que "el Quijote" no pudo ser "ideado" por Cervantes en el siglo XVII e imprimido -si, imprimido está bien dicho, o en todo caso, bien escrito, lo que prueba que a la RAE ya no le importa nada- en el siglo XX-. Sin embargo, para que se entienda, solo se concebirá como libros antiguos a aquellos cuyas ediciones se encuentran enmarcadas en la época previa a 1810; así, un Quijote cuya publicación y edición date del siglo XVII será considerado un libro antiguo, mientras que una edición posterior al siglo XIX solo es un libro viejo, a menos que tenga más de 100 años.

¡Hasta la siguiente entrada! Deja tus comentarios, y recuerda: lee tus libros pero mantelos en buenas condiciones, en 100 años pueden acrecentar su valor. Por mi parte voy a ver qué libros tienen mis abuelos. ¡Un saludo!

Si quieres hacer una investigación más seria y profunda, esta es la bibliografía consultada -si, hay una bibliografía e incluye libros reales-:

1. Asín Remírez de Esparza, F. (2008) El comercio del libro antiguo. Madrid: Arco

2. Pedraza Gracia, M. J. (2003) “Algunas reflexiones sobre la tasación del libro antiguo como actividad documental” en: Anales de documentación. (6). Disponible en: <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=63500614> [Fecha de consulta 15-09-2015]

3. Martínez de Sousa, J. (2010) Pequeña historia del libro. 4ta ed. España: Trea

4. García Aguilar, I. (2011) Secretos del estante: elementos para la descripción bibliográfica del libro antiguo. México: UNAM

5. Dahl, S. (1982) Historia del libro. México: CONACULTA; Alianza

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